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Reencuentro

Ayer soñé que caminaba por un mercadillo navideño. A mi alrededor, el estruendo de los villancicos se mezclaba con las voces de los paseantes. Los niños hacían cola frente a la noria. Un gitano con largos bigotes alquilaba camellos para dar paseos. Sobre nuestras cabezas, entramados de luces brillaban bajo el cielo azul marino. Al fondo se divisaba el pórtico de la catedral, lóbrega y vacía. Caminaba y mis hombros chocaban con los de otros transeúntes que pasaban en dirección contraria. Veía caras aparecer y desaparecer. Sin conocer a nadie. Hasta que apareció él. En el sueño no tenía setenta y dos años -la edad con la que murió-. Rondaría los cincuenta. Vestía aquel chaquetón beis que llevó durante años. Ese con el cuello de pana marrón. Iba repeinado con raya a un lado. Olía a colonia Legrain. -¿Qué tal estás, Ricardo? -yo no sabía qué responder. La alegría de verle de nuevo me había dejado sin palabras, y permanecí callado-. ¿Te ocurre algo, tienes algún problema...? ...

Una vaca en la ciudad

La vaca estaba triste. Sus amigas las moscas revolotearan a su alrededor y ella las espantara con el rabo, como había hecho siempre. Pero el campo ya no era el de antes. Todavía recordaba cuando, de ternera, todo alrededor era verde y la pradera era silenciosa. Solo se oía la brisa, el ladrido lejano de un perro o los balidos de las ovejas. Un buen día llegaron todos esos monstruos de hierro que el pastor llamaba "palas excavadoras", "hormigoneras", "grúas". Por culpa de esos colosos de metal, alrededor hacían crecido gigantes a los que el pastor denominaba "edificios", y caminos demasiado duros para sus pezuñas que el pastor llamaba "carreteras". Pero lo peor eran esas criaturas brillantes corriendo a la velocidad del rayo. Uno de esos "coches" estuvo a punto de atropellarla en cierta ocasión. ¡Qué espanto! -pensó la vaca-. Cada vez que lo recordaba su inmenso corazón no dejaba de palpitar. Lo peor eran las mañanas, cu...

Salomé: relato de un cuadro

El escritor Joris Karl Huysmans (1848-1907) Las líneas que siguen son un experimento literario. Partiendo de una pintura del siglo XIX, mi artificio consistirá en narrar el cuadro extractando los textos de otro escritor. ¿A qué pintura me refiero? ¿Quién es el escritor?  El cuadro, de estilo simbolista, lo pintó el francés Gustave Moreau (1826-1898). Se titula "Salomé bailando ante Herodes"(1876, óleo sobre lienzo, 144x103,5 cm, Armand Hammer Museum, Los Angeles, California, USA). El escritor es el franco suizo Joris-Karl Huysmans (1847-1907), autor de "A contracorriente" (1884), novela llamada por la crítica "la Biblia del decadentismo", estilo literario que surge en Francia a finales del siglo XIX y cuya característica primordial es el rechazo de la sociedad burguesa. No deja de resultar paradójico que todos los miembros de esta escuela fueran consumados burgueses hastiados de serlo. Deseosos de escapar de la realidad, huían con la imaginación a...

Proyectos de lectura

Durante mi vida he elaborado cientos de listas de libros. Las denomino “proyectos de lectura” y recogen decenas de obras que deseo leer de modo inmediato por una causa u otra. A veces es la escritura de una novela la que da lugar a un proyecto, advierto que para documentarme necesito leer esto o aquello. Otras veces es el deseo de leer las obras de autores a los que admiro: de pronto quiero sumergirme en las mejores obras del siglo XX, o en las tragedias de Shakespeare, o en la poesía romántica alemana, o en las novelas de Dashiell Hammett. Mis proyectos de lectura siempre tratan de abarcar, de resumir, de sistematizar, de seleccionar cierta literatura. Pero la vida no me permite acometerlos con la deseada rapidez. Pasan los meses y tan solo he leído tres libros de la lista, y resulta que he perdido el interés por Shakespeare, o por la poesía romántica alemana, o por las mejores obras del siglo XX. De pronto han pasado a interesarme las mejores obras del XIX, o la novela pic...

De vuelta a la ficción

De modo inevitable, la publicación de “Madagascar” me distrajo de la novela que estoy escribiendo. Cuando abro el archivo de Word que la contiene, modificado por última vez el 8 de octubre a las 22:32 horas, constato que acaba en la página 108. El relato se interrumpe mientras el protagonista observa, a través de los ventanales de la mansión donde se hospeda, a un estrafalario personaje hablar con el hijo de sus anfitriones. Ambos conversan en el jardín. Días atrás vio también al estrafalario personaje hablar con el mayordomo en ese mismo lugar del jardín. Estamos en 1894, en las afueras de Burdeos y el personaje estrafalario viste un hábito negro hasta los pies. Tiene la cabeza rala, la piel cetrina, los ojos grandes y redondos, la nariz aguileña. Gesticula cual actor dramático. Pero, a través de la ventana, el protagonista solo puede presenciar una película muda. Obviamente, no escucha su voz hablándole al heredero de la mansión, que sonríe encantando ante sus palabras. A los lado...

Buscando a Odilon Redon en Burdeos. Un itinerario

1- No dispongo de mucho tiempo en Burdeos, pero pienso que será suficiente  para indagar acerca de Odilon Redon, pintor simbolista francés nacido en 1840 en esta ciudad, considerado por algunos el precursor del surrealismo. ¿Cómo empezar mi pesquisa? El modo más obvio es la oficina de turismo, sita en el número 12 del Cours du 30 Juillet, frente al Gran Teatro de Burdeos. Pero tras hablar con Madelaine y Corinne, las empleadas, advierto que no saben nada de Redon, más allá de que, en efecto: fue un pintor nacido en Burdeos en 1840. La primera confusión surge con su casa natal, situada en el número 27 de la rue Neuve Saint Seurin. Existe en la actualidad una calle Neuve y una calle Saint Seurin, en distintas partes de la ciudad, ¿en cuál de ellas nació? Finalmente, tras navegar en distintas webs, Madelaine concluye que en ninguna de ellas, sino en una tercera; pues en la actualidad la calle decimonónica Neuve Saint Seurin recibe el nombre de rue Fernand Marin, y el número 27, e...